En todas las peliculas que ha hecho Michael Moore, director de documentales de la talla de Bowling for Columbine o Fahrenheit 9/11, se siguen los mismo principios: ponerse a favor del pueblo, denunciar la ineficacia/irracionalidad del sistema y poner en evidencia a algún pez gordo en una entrevista con preguntas "normales". Y, aunque normalmente se le suele tildar de sensacionalista, sus documentales me encantan porque miran con un ojo crítico la sociedad, denunciando las cosas malas que hay a la vez que te echas unas risas (la entrevista a Charlton Heston o el reclutamiento marine en un barrio pobre "porque los ricos no quieren alistarse" forman parte de mis recuerdos favoritos).
Visto lo visto, me alegra saber que ese estilo que Mike dio a conocer ha sido imitado dando lugar a documentalazos tales como "Super size me" (o "qué pasaría si comieras durante 30 días en el McDonalds") o uno que han echado en Telemadrid hoy, que es del que quería hablaros.
Este documental, producido por la BBC, nos cuenta como la mujer está muy desprotegida en Ecuador, hasta el punto de que en el último año han llegado a haber unas 550 muertes de mujeres y ninguna detección. Para demostrarlo, agarrense los machos, se mostraba como la policia científica no acordonaba la zona de la muerte, dejaba que los animales carroñeros hicieran su trabajo o describía a la mujer como "puta" (y por tanto, sin gente que la quisiera o quisiese y con la cual tampoco había que esmerarse demasiado) solo por llevar las uñas pintadas de rojo o llevar sandalias puestas, conociendo después que tal muchacha trabajaba honradamente y vivía en casa de sus padres y hermanos.
Luego tambien estaba el caso de un padre de familia, cuya hija murió hace un par de meses y que por miedo tuvo que mudarse, que, al volver al hogar original, descubrió entre los escombros las pruebas (con bolsa precintada y todo, ojo) que de la escena del crimen habían recogido la policia científica. Tela marinera.
Pero el momento cumbre del documental llegó cuando le hicieron una entrevista al presidente de Ecuador. En ella se le preguntaba si, habiendo más de 500 victimas, se estaba haciendo algo, aún a pesar de que se supero el número con respecto al año pasado. Ante tal cruce de declaraciones, el pobrecico respondió que había que verlo todo en positivo, que había aumentado el número de walkie-talkies de la policia y que estaban mejor preparados. Pero se agotaron los argumentos y, como un Charlton Heston cualquiera, se levantó y puso pies en polvorosa.
Ojala esta nueva forma de documental no se extinga y que siga habiendo buenos ejemplos de ella. Al menos nos reiremos de la absurdez que demuestra alguna vez el sistema.
PD: Perdon por alargarme tanto, se nota que hoy estaba inspirado.
23.9.06
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