3.4.07
Mea culpa
Lo reconozco y lo siento. Este blog, que en un principio iba a suponer una mirada divertida a la actualidad y al mundo en general, en lo que llevamos de 2007 se está convirtiendo en un simple manual de psicología barata o en un sitio donde desahogar mis neuras cuando estoy inspirado en plena madrugada. Esto va por si queda alguien que me lee a estas alturas (¿alguien habrá? Lo dudo). No prometo cambiar (¿será que estoy madurando?) pero a aquel que lea esto que sepa que no voy a abandonar este foro y que de vez en cuando se pase, que probablemente habrá algo nuevo.
2.4.07
¿Qué quieres ser de mayor?
Si hay alguna pregunta por excelencia que los adultos gustan de hacer a los niños esta es "¿Qué quieres ser de mayor?". Ante este interrogante, si son pequeños los canijillos dejan volar su imaginación y dicen que quieren ser futbolistas o princesas de cuento de hadas.
Según se van haciendo mayores, la fantasía deja de lado a la realidad y a los gustos. Las princesas e idolos del balón normalmente se dejan atrás y se empieza a pensar en lo que a uno mejor se le da o en lo que más les gusta. Con estas miras se enfrentan a los últimos cursos antes de la universidad.
En el caso de que todavía en esos años no tengas muy claro lo que quieres hacer, ahí está la recordada psicóloga (aunque ella se empeñe en llamarse orientadora de estudios, nadie la llama así) que tras hacerte un par de preguntas te dice lo que te vendría mejor hacer.
Pero no todo el mundo acaba los estudios pre-universitarios sabiendo lo que va a hacer. Hay un pequeño grupo que a esas edades (entre los 18 y los 20) todavía no sabe a que va a dedicar su vida. ¿Consecuencia? Que se arrastra un par de años por dos o tres carreras para ver si encuentra su vocación entre medias. Es algo dificil entonces y como no busques ayuda profesional... lo tienes un poco crudo. No puedo deciros que es lo mejor para estos casos, de hecho ni yo mismo lo sé pero en que tengais suerte en la busqueda. Y si hayais el tesoro, no dudeis en poner un comentario aqui abajo.
Según se van haciendo mayores, la fantasía deja de lado a la realidad y a los gustos. Las princesas e idolos del balón normalmente se dejan atrás y se empieza a pensar en lo que a uno mejor se le da o en lo que más les gusta. Con estas miras se enfrentan a los últimos cursos antes de la universidad.
En el caso de que todavía en esos años no tengas muy claro lo que quieres hacer, ahí está la recordada psicóloga (aunque ella se empeñe en llamarse orientadora de estudios, nadie la llama así) que tras hacerte un par de preguntas te dice lo que te vendría mejor hacer.
Pero no todo el mundo acaba los estudios pre-universitarios sabiendo lo que va a hacer. Hay un pequeño grupo que a esas edades (entre los 18 y los 20) todavía no sabe a que va a dedicar su vida. ¿Consecuencia? Que se arrastra un par de años por dos o tres carreras para ver si encuentra su vocación entre medias. Es algo dificil entonces y como no busques ayuda profesional... lo tienes un poco crudo. No puedo deciros que es lo mejor para estos casos, de hecho ni yo mismo lo sé pero en que tengais suerte en la busqueda. Y si hayais el tesoro, no dudeis en poner un comentario aqui abajo.
13.3.07
La posición ante la vida
Vamos hoy con un poco de filosofia de mercadillo, que es la que me gusta practicar (dejo la de altos vuelos para gente competente y con carrera).
La vida no es una caja de bombones por mucho que diga Forrest Gump. No todos los momentos que vivimos son dulces y alegres (aunque por otra parte estaría bonito) sino que más o menos el cincuenta por ciento de estos son amargos y tristes. Pero, ¿qué posición hay que tomar para con estos momentos malos? De eso quería hablaros yo hoy.
Bueno. Supongo que en primera instancia todos reaccionamos igual a una noticia o un acontecimiento malo (notese que no hablo solo de momentos tristes, sino de momentos de rabia o de miedo tambien): surge un acto reflejo que hace que nuestros cuerpo y mente se pongan enfadados o tristes o asustados al modo aceptado por la sociedad. Pero despues de la primera impresión, nosotros controlamos el prisma con el que vemos las cosas. Y las posiciones que se pueden tomar no pueden ser más variadas.
Tenemos a aquellos (me atrevería a decir que son mayoría) que se dedican a pensar en lo que ha pasado y a generar más dolor recordando lo que les ha pasado y lamentandose que les haya pasado a ellos. En ese extremo tenemos a nuestras grandes amigas las depresiones, cuanto más fuertes sean más en el extremo están.
En el otro lado de la balanza están todos aquellos que, una vez pasada la primera impresión, se dedican (como dirían los Monty Python) a mirarle el lado bueno a la vida. A pensar que, por muy mala que pueda ser la situación que les ha tocado vivir, siempre podía haber sido peor o que quizás tenga alguna ventaja escondida por ahí. Por supuesto el extremo, como en el anterior caso, también es malo hasta llegar al punto de parece/ser insensible para con las personas.
¿La mejor opción? Yo me decanto por la segunda añadiendole también el empezar a trabajar para solucionar el problema (si es que tiene solución, en el caso de que no la tenga, olvidarse en un corto espacio de tiempo de él tambien me parece una buena solución)
La vida no es una caja de bombones por mucho que diga Forrest Gump. No todos los momentos que vivimos son dulces y alegres (aunque por otra parte estaría bonito) sino que más o menos el cincuenta por ciento de estos son amargos y tristes. Pero, ¿qué posición hay que tomar para con estos momentos malos? De eso quería hablaros yo hoy.
Bueno. Supongo que en primera instancia todos reaccionamos igual a una noticia o un acontecimiento malo (notese que no hablo solo de momentos tristes, sino de momentos de rabia o de miedo tambien): surge un acto reflejo que hace que nuestros cuerpo y mente se pongan enfadados o tristes o asustados al modo aceptado por la sociedad. Pero despues de la primera impresión, nosotros controlamos el prisma con el que vemos las cosas. Y las posiciones que se pueden tomar no pueden ser más variadas.
Tenemos a aquellos (me atrevería a decir que son mayoría) que se dedican a pensar en lo que ha pasado y a generar más dolor recordando lo que les ha pasado y lamentandose que les haya pasado a ellos. En ese extremo tenemos a nuestras grandes amigas las depresiones, cuanto más fuertes sean más en el extremo están.
En el otro lado de la balanza están todos aquellos que, una vez pasada la primera impresión, se dedican (como dirían los Monty Python) a mirarle el lado bueno a la vida. A pensar que, por muy mala que pueda ser la situación que les ha tocado vivir, siempre podía haber sido peor o que quizás tenga alguna ventaja escondida por ahí. Por supuesto el extremo, como en el anterior caso, también es malo hasta llegar al punto de parece/ser insensible para con las personas.
¿La mejor opción? Yo me decanto por la segunda añadiendole también el empezar a trabajar para solucionar el problema (si es que tiene solución, en el caso de que no la tenga, olvidarse en un corto espacio de tiempo de él tambien me parece una buena solución)
3.1.07
Momento actor
El hombre es un ser acojonante. Podemos pasar de la mayor de las euforias a una calma chicha en cuestión de segundos. Incluso nos permitimos el lujo de cuando en cuando de transformarnos en actores y vivir el momento como lo haría el mejor actor hollywoodiense de turno. En esta situación uno va tranquilamente de un lado a otro con las manos en los bolsillos y de vez en cuando se para y mira al horizonte. En todo momento tú sabes que estás interpretando un papel (que curioso, estás interpretandote a ti mismo) pero no puedes dejar de hacerlo. Y mira que hay veces que lo intentas, ¿eh?. Pero nada, una fuerza interna te prohibe expresamente.
Así que, condenado a actuar en pose reflexiva, te rindes y te pones a pensar. Total, que lo que empezó como un mirar al infinito sin ninguna razón se convierte en toda una reflexión sobre ti mismo. ¿Qué he hecho con mi vida? ¿Por qué las cosas que tengo pensado hacer no las hago? Estas y otras del mismo estilo son preguntas sin solución pero que en esos momentos te haces buscando como agua de mayo un rayo de esperanza que ponga fin a tanta diátriba.
Por suerte es una situación que más tarde que temprano acaba. Un rato después o al día siguiente volverás a actuar y moverte sin estar atento a tus gestos y sin fijar la vista enfrente. Y entonces seguramente no te des cuenta de que has hecho este transito y serás feliz e inconsciente otra vez.
Así que, condenado a actuar en pose reflexiva, te rindes y te pones a pensar. Total, que lo que empezó como un mirar al infinito sin ninguna razón se convierte en toda una reflexión sobre ti mismo. ¿Qué he hecho con mi vida? ¿Por qué las cosas que tengo pensado hacer no las hago? Estas y otras del mismo estilo son preguntas sin solución pero que en esos momentos te haces buscando como agua de mayo un rayo de esperanza que ponga fin a tanta diátriba.
Por suerte es una situación que más tarde que temprano acaba. Un rato después o al día siguiente volverás a actuar y moverte sin estar atento a tus gestos y sin fijar la vista enfrente. Y entonces seguramente no te des cuenta de que has hecho este transito y serás feliz e inconsciente otra vez.
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