El otro día nos hicieron uno de esos test para conocer nuestro CI (Coeficiente Intelectual), conocer nuestras aspiraciones y, por que no decirlo, conocernos a nosotros mismos. Cuando nos dieron los resultados, estuve preguntando a los demás por sus tests y, fijaos que curioso, todos me comentaron que según ese papelito tenían la autoestima por los suelos. Mire el mio y me di cuenta de que ponía lo mismo. Ahí me dí cuenta de la valía de aquellos test. ¿Por qué? Por que yo y los de mi alrededor siempre hemos considerado que tengo la autoestima por las nubes.
Pero ¿que significa esta palabreja? Bueno, supuestamente viene a medir el aprecio que te tienes a ti mismo, cómo te valoras. Si tú te ves como una piltrafa, más feo que un botijo y con una habilidad social nula, tienes la autoestima en números rojos, chavalote. Al contrario, si para ti tú tienes una belleza casi divina, eres el idolo de las nenas y andas con seguridad por la vida, tio, tú no tienes autoestima, toda tu persona es autoestima.
Evidentemente, ambos extremos son peligrosos. Si tomas la autoestima por exceso, te puedes llegar a convertir en un ser repelente y altivo y si es por defecto, puedes limitar tu vida a vegetar sin armar el menor escandalo. Pero entre estas dos posturas, hay muchas más intermedias y entre esas deberíamos andar. Aunque, en mi opinión, siempre es bueno tener más que menos, puesto que esto puede hacerte que te decidas a hacer cosas que pueden abrirte muchas puertas.
En fin, hijos mios, me despido. Os dejo para que reflexioneis sobre el estado de vuestra autoestima (o p'a eso o para que sigais malgastando el tiempo en internet, que también es una buena opción y eso es lo que voy a hacer yo)
9.11.05
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario